sábado, 28 de marzo de 2020

Días y Noches





Las calles están mudas, necesito más dosis de música y vigilar en la noche a la pícara luna.  
Luna a quien envío en cohete una copa de besos, y cuándo ilumina el patio de casa, dedico una fuente de aplausos.


La Cremá

Als ninots de las Fallas del 2020 los han suplantado una ristra de políticos de mucha palabra, inacción y tardanza.








Aplazada la cremá y siguiendo el proceso tradicional, habría que votar al ninot para indultar.







El personal sanitario está muy agradecido por los aplausos y reconocimiento de los ciudadanos; pero en este momento prefieren silencio y cientos, miles de equipos, material de protección y vestuario sanitario. Es la medida efectiva para que baje el número de contagio.

Las numerosas manifestaciones de ánimo y apoyo son buenas medidas pedagógicas y de consuelo, pero no efectivas para salvar vidas. 




El personal sanitario se la juega; son el ejercito que frena en un primer momento una situación de urgencia, pagando con su salud la valentía, sin las medidas necesarias que les proteja. Se arriesgan, y detrás de todo esto, hay unos responsables que esconden sus fallos y errores.
La soberbia de unos la pagan los trabajadores.





A paseo



El dar paseos mal asunto. Contraproducente.
Por ese motivo puedes sacar a pasear el perro...
y si no lo tienes, puedes sacar a pasear la mano.




Esta para el sábado



Y esta para el domingo.


A ese virus se le quita de un bofetón las tonterías y la corona.


Ahí la llevas....




miércoles, 25 de marzo de 2020

De mil amores




De mil amores, rezando y rogando al Santo Patrón que me proteja de toda invasión.
Se necesitan matemáticas, un dedal y una aguja para coser con objeto de taparnos la nariz y la boca.
Ruego encarecidamente que las modas vayan con el tiempo que corre. Qué no corre, sino vuela.
A favor del póntelo y pónselo de toda la vida, que evita contagios ocupas.
Qué corra el aire entre tu careta y la mía. Bienvenido sea todo modelo de protección.

Pero... ese flequito que cuelga de un hilo que va rodeando la muñeca, ..ese hilo, realmente ¿qué protege ?, si es un hilo de alta tensión que lleva atado meses y meses, y no sería de extrañar en los record guiness que a alguien le excediera del año con algún inquilino microorganismo bacteriano.

Lavarse las manos asiduamente y llevar arrastrando ese hilo por todas las superficies parece contradictorio.

Llama la atención verlos de punta en blanco, hechos un pincel, y ese San Pascual bailón persiguiendo el  movimiento de sus manos cual cencerro..
A más tiempo,, más les protege, y más áspero se vuelve sin color definido. Triste cordel desentonando con la mascarilla de Agata Ruíz la Prada.
Sufres pensando, zurdos y diestros, pueden ser amantes de la sopa y apoyar la muñeca en todas las mesas.... platos de porcelana y loza.

La fe mueve montañas, las muñecas se vuelven ovillos... se amontonan los milagros.  Todos viven protegidos, duermen más tranquilos.
Pero ¡el hilo!?, ese hilo de alta tensión.... ¿¿¿???
Quítaselo, quítatelo...... por seguridad.

Nada personal, nada, eso, para los diarios de Ana Frank.




Y un día, el virus se transformará en flores de mil amores.






martes, 24 de marzo de 2020

Medidas





Se buscan burkas para mejorar ciertas situaciones.
¿Durante cuánto tiempo?.

¿Humor negro?
¿En serio?





¿Paramos el tiempo"?

fragmento de: 'Hacia atrás ni para coger impulso'

La multitud multiplica los virus.... 
Cuánto en tan pocas letras
 No, no son letras, es poema de un lunes negro.






domingo, 22 de marzo de 2020

Bajo techado






Días de miedo y poca actividad atacaron después de la sobremesa del domingo con distintos efectos mas que secundarios, directamente paranoicos.
Paralizadoras noticias llegan entre febrícula y otros síntomas. Tarde torcida, tarde mohína, tediosa, iniciando una espiral de profunda y dramáticas magnitudes.
La angustia se ceba en la libertad, y ésta, termina por espabilar reconociendo que más vale prevenir que provocar. Es uno de esos pactos que se adoptan a regañadientes, disponer de un flexible y razonable margen.

Como un gas caprichoso ataca cuándo y dónde menos piensas y de la noche a la mañana, te dan un papel secundario o protagonista...  Te convierte en una estrella, pero tú quieres seguir viviendo con los pies en tierra.

Ni toda la enseñanza, saber, ni una serena lógica te salva y proporcionará consuelo si te espera en una esquina un virus asesino.
¡Milongas!

Decidir en una sala de urgencias en escasos quince minutos, a quien salvar, al padre o al hijo... A quien poder dar el beso de despedida, si nos dejan. Ser juez y parte de tan salvajes crueldades.

Puede ser que haya otro tipo de agente, un tipo de gas nervioso que el miedo enfrasque. No,  mejor transformado para hacernos adictos a las risas, al sexo. Lo cual también podría llevarnos a ciertos contagios...

En fin que la vida es 'una' ....  y se rifan numeritos y papeletas.

Lo llevamos, o no lo llevamos, ese es el dilema.
Ser o no ser... en este momento no preocupa, incluso es para tomarlo a risa. Ahora las cosas no sé si son de manual, pero se están poniendo serias.

Hormigas, ratitas de laboratorio,  ¿ cómo nos veremos  al final si es que nos reconocemos?


Dos semanas dan para mucho, existe la oportunidad de un nuevo planing.

Que si juegos de magia, que si a cartas, ajedrez, al ahorcado, el tres en ralla..
Después de tanto juego de mesa, qué mejor que jugar a la gallinita tonta y ciega.


Ahí lo llevamos.

Bajo techado








martes, 17 de marzo de 2020

San Virus









Miradas y ventanas, salud y medidas, y los hijos del corona virus.

Nos sobra el mando. Es un gusto levantarse del sofá a cambiar cadenas manualmente, si se dejan los televisores. Hacer meriendas especiales en fin de semana. Retomar el teléfono para largas conversaciones. Patear el pasillo de casa, descubrir en la pared algunas imperfecciones. Cambiar un mueble de lugar. Tirar papeles, echarle una mirada al álbum con todos sus recuerdos. Recordar anécdotas , sondear en la memoria. Escuchar música de antes, buscar las de ahora.

Vivir, vivir por un tiempo desinfectados, rodeados y envueltos en plástico para no contagiar y contagiarnos. Plástico y alejamiento es el plan de cada día.

El momento balcón es digno de estudio. Las ocho de la tarde y un sonido de aplausos rompe el ya habitual silencio del ambiente en la calle.
Es uno de esos extraños actos que nos sorprende, interrumpiendo historias intimas, personales en nuestros hogares.

Dicen que es por homenajear al personal sanitario. Pero se está convirtiendo en un despertador para los encerrados. La sensación de desfogarse. La orden es sacar los nervios y los miedos, el estrés a la calle para relajarse. Para que sea el encierro más leve.

Un pataleo, rebeldía transformada en disciplina, el hacer algo todos juntos y al mismo tiempo sintiendo fortaleza.

Ciertamente, ha sido lo único capaz de acallar las calles de manifestaciones, protestas, reivindicaciones y no ha sido la policía, ni un ejercito, ha sido un simple virus tan insignificante, pequeño, simple y rebotado pero capaz de arrollar y parar el mundo en cuestión de días, semanas.... Un ejercito no hubiera surtido tanto efecto como ese bicho, parásito, lo que sea.. que sin estar vivo ni muerto, aplasta, perjudica poniéndonos contra las cuerdas.

No hay nada mas triste que una calle vacía.
Añoranza de ese café de plaza, hablar mirando a la cara, sin la barrera física de un cristal de una pantalla, de un auricular.
En resumidas cuentas el gusto por ampliar el campo de movimiento con absoluta libertad. Salir del circuito, de casa al trabajo y del trabajo a casa. El confinamiento y aislamiento dentro de paredes guardianas.
La sensación de falta de libertad no es nada buena, de no ser uno mismo quien y cuándo lo decida.
Ahora apreciaremos mucho más las cosas que tenemos/teníamos, y también ayudara a que se rebajen humos.

Por cierto son muy recomendables los humidifacadores de aceite como el de romero y eucalipto, tienen un puntito relajante, entre sus efectos cabe el dejar de morderse el codo.

Seguiremos atentos a todo aquello que se averigua sobre el virus, la esperanza de que las investigaciones hallen cuanto antes el arma para su extermino.

Mucha vida en casa, es lo que nos espera, semanas, y eso... trae sus consecuencias.
Algún hijo del coronavirus visitará unas cuantas casas dentro de un tiempo.














miércoles, 11 de marzo de 2020

La luna de Valencia






La luna de Valencia
Tres días haciendo de espía, buscando un lugar con corona y monárquica silla.

Estornudó a la velocidad de la luz dejando caer su polvillo. De moléculas sembró la millor terreta del món. Y aun intentando hacer ésta la cobra...
achises, tos y de alergia regó Valencia, hermanas, vecinas, parientes.. país y nación
Encogidas de hombros unas, llorando otras... sintomáticas que sean las menos..
Es mejor prevenir que curar, decían, lo bueno se hace esperar, pensaron...




La luna de Valencia llegó con gula, y antes de tiempo se comió en sólo una noche fallas, gayatas, la feria y las fiestas... Preparación, trabajo y elaboración durante todo un año, quedan en suspenso y aplazadas.


Algunas lunas más vendrán a visitarnos antes que podamos zurcir este roto.

Paciencia y una caña. Salud ante todo.