jueves, 15 de enero de 2009

Del plata al oro

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Una estación a la carta
Pensar en primavera, es dejar el enero y febrero. El frío, la humedad y el aguacero. La necesidad de un poco más de sol, pasear sin exceso de prendas, quitarse un día la bufanda, los guantes y la trenca. Sentir libertad en las manos, el roce del sol en el cuello, que prendan lunares dorados dejando su sello.
El deseo de mirar el mar sin echarse a temblar. Ver el cielo azul claro mezclarse en altamar con veleros y perdidos barcos a lo lejos. Vigilados por el erguido y apuesto faro. Sentarse en generosa terraza, guardiana de la ondulada y salada masa. Alzar hacia las aves la mirada, que precipitan su vuelo, porque se saben por el hombre admiradas. Emitiendo sonidos, cruzan como pequeñas nubes, desde el mar a las montañas.

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5 comentarios:

Luna Azul dijo...

Es que tenía que ser al revés que durara más el verano y menos el invierno. Al menos por estos lares pasamos del abrigo al bikini.
De todas formas disfruto de cualquier época del año aunque la que más me gusta ya sabes que es el otoño.
Imagina que bien estaríamos juntitas, sentadas en generosa terraza, ligeritas de ropa y mirando los veleros en el mar y seguramente muertas de la risa.
Un besote MUACKSSSSS

Manuel dijo...

Eterno mantra de las olas...
La Gran Apuesta.
Saludos.

La sonrisa de Hiperión dijo...

Encatador post, genial la imagen.
Como siempre
Saludos

horabaixa dijo...

Hola Lola,

Imaginar tus palabras es reconfortante. Pensar en el mar, bañarse, tomar el sol, ahora mismo seria un lujo.

Tu lo has hecho posible

Un abrazo
Fins pronte

splendid dijo...

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passt130

Metal Cambra, Veles e Vents, Seaia