miércoles, 25 de marzo de 2020

De mil amores




De mil amores, rezando y rogando al Santo Patrón que me proteja de toda invasión.
Se necesitan matemáticas, un dedal y una aguja para coser con objeto de taparnos la nariz y la boca.
Ruego encarecidamente que las modas vayan con el tiempo que corre. Qué no corre, sino vuela.
A favor del póntelo y pónselo de toda la vida, que evita contagios ocupas.
Qué corra el aire entre tu careta y la mía. Bienvenido sea todo modelo de protección.

Pero... ese flequito que cuelga de un hilo que va rodeando la muñeca, ..ese hilo, realmente ¿qué protege ?, si es un hilo de alta tensión que lleva atado meses y meses, y no sería de extrañar en los record guiness que a alguien le excediera del año con algún inquilino microorganismo bacteriano.

Lavarse las manos asiduamente y llevar arrastrando ese hilo por todas las superficies parece contradictorio.

Llama la atención verlos de punta en blanco, hechos un pincel, y ese San Pascual bailón persiguiendo el  movimiento de sus manos cual cencerro..
A más tiempo,, más les protege, y más áspero se vuelve sin color definido. Triste cordel desentonando con la mascarilla de Agata Ruíz la Prada.
Sufres pensando, zurdos y diestros, pueden ser amantes de la sopa y apoyar la muñeca en todas las mesas.... platos de porcelana y loza.

La fe mueve montañas, las muñecas se vuelven ovillos... se amontonan los milagros.  Todos viven protegidos, duermen más tranquilos.
Pero ¡el hilo!?, ese hilo de alta tensión.... ¿¿¿???
Quítaselo, quítatelo...... por seguridad.

Nada personal, nada, eso, para los diarios de Ana Frank.




Y un día, el virus se transformará en flores de mil amores.






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