domingo, 31 de octubre de 2010

La sospecha





Era un pensamiento demasiado intenso. Temía por la fuerza que iba tomando aquella melodía que sonaba nota a nota, sin parar en su cabeza. Sus sospechas eran fundadas, poco margen de error y visiones acercadas que veía claras. Tenía la facultad de acertar ante la más leve alerta, menos cuando compraba cupones, loterías y juegos de apuestas.




1 comentario:

Miguel Ángel Bruno dijo...

¿Qué hará nuestra amiga con sus certezas?

Metal Cambra, Veles e Vents, Seaia