sábado, 20 de noviembre de 2010

Concierto



Andaba rápido, hasta que alguien de quien no recuerda su cara, pero si el carisma y seguridad en su voz, le preguntó. ¿ Se le hace tarde para algo, joven?.
A penas le miró a los ojos, quedó petrificado sin mover un dedo. Y el sonido y tono de la pregunta se repetía sin cesar una vez tras otra.
Miro el suelo, sus pies quietos, una fuerza, un imán parecía deseara quedara enclavado en el lugar. Dejó de ser el tiempo, un peso de valía en oro, ya no era nada. Salió poco a poco del trance, miro al frente recordando la pregunta… se diluyó la sensación en cuanto inicio un paso tras otro.
Esa misma tarde se dirigía al auditorio para dar un banquete a sus emociones, a sus oídos.
No tenía butaca reservada y temía que era algo tarde para encontrar esa intersección entre la fila y la línea que prefería.
Llegó tranquilo, sin prisas, pero al pasar por la entrada, retirar la cortina azul semiatada, no pudo ver a simple vista un solo hueco, más se adentró… y aproximadamente en su lugar preferido , una butaca guardada por un abrigo, al lado de alguien, que inclinando el rostro, lo miró con gesto sorprendido.
Ya se iba alicaído, pensando su mala suerte, tenia que haber dejado para otro día, la visita a su vecina, que se encontraba internada en el asilo.

Dando dos pasos para alejarse…, lo detuvo una voz que le sonaba familiar. La persona que estaba sentada al lado del abrigo que ocupaba un sitio. El que le preguntó -¿Desea usted asiento?, puede hacer uso de esta butaca, no vino la personaba a quien esperaba….

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