lunes, 8 de noviembre de 2010

Inhóspita ventana








El árbol de la plaza, se agita, tiembla. Aun es temprano para levantar el vuelo en una mañana sin sol. El ayuntamiento mandó a dos obreros de la construcción para reparar unos cuantos azulejos del suelo que levantó la raíz de un gran ficus centenario.
El pájaro madrugador, agita las alas y acude a su ventana preferida, pero aun está cerrada. Hoy no llevan sincronizado su reloj. Aun no es la hora para entrar a recoger las migas del desayuno de un escolar de cinco años. _ Se dijo el pajarillo_ .
Alza altura y va en busca de una ventana abierta y segura. Prueba suerte y…. entra sin piar por una rendija. No se mueve la cortina , no le impone, parece que en ese momento la casa está deshabitada, y se atreve.. Una alarma le asusta, su desorientado aleteo desubica su pequeño cuerpo y se para en el asa de un frigorífico muy moderno… inmediatamente, se abre la puerta y además de frío, se oye un aviso robótico… “ los víveres escasean”, se enciende una pizarra imantada que espera por sms, dicten la compra para automáticamente hacer llegar el pedido a la tienda.
El pajarillo comienza a sentir frío y cambia en un periquete de sitio. Se posa sobre un marco que contiene un lienzo con manchas de colores en tres dimensiones…Pasea por su borde yendo de una esquina a otra como pensativo, hasta que vuela. Busca un nuevo soporte para descansar sus patas y reencontrar el hueco de la ventana por donde entró. Pero todavía no se ubica.., impulsa su cuerpo… y tambalea una figura de porcelana y cae definitivamente al agitar las alas en su vuelo, oyéndose un pequeño estallido contra el suelo.
Bruscamente se abre la puerta de la casa, y dos agentes apuntan en su diminuta frente. El pajarillo asustado de aquella casa que parecía tener vida propia… levantó el vuelo sin saber hacia donde estaba la salida.. y esta vez acerto sin equivocarse un centímetro por el mismo hueco donde entró, salió de una estampida.
Saltaron entonces más alarmas… comprendió que no iba con él la domótica, los errores del progreso, y la peligrosa trampa que le supuso dejaran la ventana abierta.
El pajarillo jamás volvió


1 comentario:

Miguel Ángel Bruno dijo...

¡Me encantó el relato!Se me ocurre pensar que en algún lugar estarán diseñando pajarillos robóticos como mascotas para casas "inteligentes"
Besitos, pio, pio.

Metal Cambra, Veles e Vents, Seaia