viernes, 10 de diciembre de 2010

Micromundos




En las mil y una noches, delitos menores…

Inocente telepatía entre duendes y hadas, entrecruzan sonrisas con varitas mágicas. Al anochecer, cuando sale la luna, comienzan a desperezarse y sembrar el bosque de travesuras......


.…………. Saben leer. Saben reírse de sus propias locuras. Observan y no juzgan lo animal y tonto en que puede convertirse el hombre.







Érase una vez... un hombre grande, muy grande, que destruía nuestros bosques y la fantasía de los niños. Vivía en enormes cajones encristalados y envasados al vacío. Llevaban muchos años cambiando el ritmo del mundo e inventaron tiempos modernos, pirateados del futuro.


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